Criminología y la importancia de la prevención del delito

Cuando se aborda el tema de delincuencia, muchas veces nuestra atención se concentra desde el plano criminalístico en investigar el delito saber quién lo cometió, cómo sucedieron los hechos, qué evidencias existen, hasta llegar al autor responsable penalmente y qué sanción le corresponde.
Desde la Criminología, en cambio, la mirada se amplía hacia una pregunta clave: ¿se pudo evitar que este delito ocurriera?
Esta pregunta nos lleva directamente a uno de los campos que se considera fundamental dentro de la Criminología: la prevención del delito.
Hay que indicar que prevenir no significa simplemente aumentar la presencia policial, disuadir e instalar cámaras de vigilancia o endurecer las penas. La prevención va mucho más allá de estas acciones, pues se concentra en estudiar las causas, circunstancias, oportunidades y factores de riesgo que pueden favorecer determinadas conductas delictivas para desarrollar intervenciones capaces de reducir su aparición y, al mismo tiempo, disminuir la victimización.
Por ello, es importante comprender antes de intervenir, la criminología nos enseña que el delito no puede analizarse de manera aislada. Detrás de una conducta delictiva pueden coexistir factores individuales, familiares, sociales, económicos, culturales, ambientales e incluso tecnológicos. Con esto no significa justificar el comportamiento criminal, sino comprender las condiciones en las que se produce para poder intervenir de una manera más efectiva y sobre todo evitar víctimas.

Reaccionar frente al delito y prevenirlo: dos enfoques distintos
Una de las principales diferencias entre reaccionar ante el delito
y prevenirlo radica en el momento en que se actúa:
- La reacción aparece cuando el hecho delictivo ya se ha producido; busca investigarlo, sancionarlo y responder a sus consecuencias.
- La prevención, en cambio, intenta intervenir antes de que el delito ocurra, identificando riesgos, reduciendo oportunidades y fortaleciendo condiciones de protección.
Por lo tanto, prevenir supone identificar factores de riesgo, analizar patrones delictivos, estudiar determinados entornos, reconocer situaciones de vulnerabilidad y evaluar en qué condiciones pueden facilitar la aparición o repetición de determinadas conductas.
¿Qué es prevenir el delito?
Desde una óptica criminológica, la prevención del delito puede entenderse como el conjunto de políticas, estrategias, medidas e intervenciones orientadas a reducir la probabilidad de que ocurran conductas delictivas y a disminuir sus efectos sobre las personas y la sociedad.
En este sentido, prevenir implica actuar antes de que el delito se produzca, identificar las condiciones de riesgo y fortalecer los factores de protección, todas estas involucran al criminólogo.
| Reducir las oportunidades que facilitan la comisión de delitos. |
| Identificar factores sociales, familiares, ambientales o tecnológicos que aumentan el riesgo. |
| Proteger a las posibles víctimas mediante información, acompañamiento y mecanismos de seguridad. |
| Diseñar intervenciones basadas en evidencia y evaluar sus resultados. |
En este sentido se amplía considerablemente la forma de entender la seguridad, pues no se trata únicamente de impedir físicamente que alguien cometa un delito. También podemos prevenir modificando determinadas condiciones sociales, reduciendo oportunidades criminales, fortaleciendo factores de protección, trabajando con comunidades vulnerables o interviniendo sobre determinados espacios donde existe una concentración de hechos delictivos.

Por tanto, la prevención puede dirigirse hacia diferentes elementos tales como:
el potencial infractor
la víctima
la comunidad
el espacio (sitio) donde se desarrolla la actividad cotidiana.
Es decir, se debe tener una mirada integral con el afán de que la criminología precisamente de las aportaciones pueda prevenir el delito, pero a su vez también pueda prevenir la victimización.

Importancia: La prevención y su enfoque en la víctima
Un aspecto clave de la prevención del delito es que no debe concentrarse exclusivamente en el delincuente. También resulta necesario analizar a la víctima, los contextos de vulnerabilidad y las condiciones que pueden facilitar la victimización.
Es conocido que, por muchos años varios de los estudios sobre criminalidad estuvieron centrados en explicar quién delinque y por qué lo hace. Sin embargo, en la actualidad esto ha llevado al desarrollo de la Victimología que ha permitió incorporar otra pregunta fundamental:
¿Por qué determinadas personas-grupos o contextos presentan mayores condiciones de vulnerabilidad frente a determinados delitos?
Con esto no significa señalar o responsabilizar a la víctima, al contrario, significa identificar factores de riesgo y desarrollar los adecuados mecanismos de protección.
Por ejemplo, cuando analizamos violencia contra las mujeres, violencia intrafamiliar, ciberdelincuencia, trata de personas, captación de jóvenes por organizaciones criminales o determinadas formas de violencia sexual, la prevención requiere conocer no solamente al agresor, sino también los mecanismos de aproximación, manipulación, control, oportunidad y vulnerabilidad que pueden presentarse antes de la victimización.
En consecuencia, la criminología es importante dado que contribuye a construir una política criminal verdaderamente preventiva. Su aporte no se limita a explicar cómo identificar o detener al delincuente, sino que también permite diseñar estrategias para reducir los riesgos y evitar nuevas víctimas.
La intervención del criminólogo

Uno de los aspectos que con frecuencia se comprende de forma limitada es el verdadero alcance de la labor del criminólogo. Como se lo ha mencionado su trabajo no se reduce a estudiar el delito después de que ocurre; también consiste en analizar riesgos, interpretar patrones, identificar factores asociados y diseñar estrategias preventivas.
Por ello, la criminología requiere una interacción permanente con otras disciplinas, como la psicología, la sociología, el derecho, la victimología, la estadística, las ciencias forenses, el trabajo social, el urbanismo y, actualmente, áreas vinculadas con la tecnología y el análisis de datos. Así, la criminología, al sostener un enfoque interdisciplinario, permite observar el fenómeno criminal desde distintas dimensiones. Por ejemplo, frente al aumento de determinados delitos en X comunidad, no basta con preguntar cuántas personas fueron detenidas por ese hecho.

| Desde una perspectiva criminológica también se despejan interrogantes tales como: |
| ¿Qué delitos están aumentando? |
| ¿En qué lugares y horarios se concentran? |
| ¿Quiénes son las víctimas más frecuentes? |
| ¿Existen patrones comunes? |
| ¿Qué oportunidades facilitan esos delitos? |
| ¿Qué factores sociales o ambientales están presentes? |
| ¿Las medidas adoptadas están funcionando? |
| ¿Se está desplazando el delito hacia otras zonas? |
| ¿Qué intervención podría reducir el riesgo? |
Finalmente, estas preguntas convierten la información en conocimiento útil para la prevención y llevar a la teoría criminológica a la realidad, aplicando lo asimilado de las teorías sobre oportunidad criminal, actividades rutinarias, prevención situacional, aprendizaje social, control social o factores de riesgo, para de esta forma construir herramientas que pueden ayudar a interpretar problemas y evitar peligros reales.
Bibliografía
- Elbert, C. A. (2012). Criminología, ciencia y cambio social. Eudeba.
- Company Alcañiz, M., Marchal González, A. N., Matamoros Martínez, R., & Sáenz de Pipaón del Rosal, L. (2020). Manual de política criminal. Delta Publicaciones.
- Gálvez Puebla, I. (Coord.). (2023). La prevención del delito en función del progreso comunitario: Rompiendo estigmas. Ediciones Olejnik.
